Los 20 años de Mia Sommerkamp

“Lo peligroso de hacer y no hacer, decir o callar, mostrar u ocultar y, por sobre todo, de tener el poder y de no tenerlo”.

Es simple, uno cree saberlo todo hasta que el huracán llamado destino viene a despertarte de tu utopía para estrellarte contra el muro de la verdad. Nadie tiene todo lo que quiere pero siempre puede osar rozar con los dedos el paraíso de la felicidad.
El ser humano desconfiado lleva la espada en el alma y donde debería estar su corazón gobierna la dictadura de los pensamientos capaces de desconocer al mismísimo amor de la vida. Sublime pecado, del orgullo va pegado, cual mejor amiga, la vanidad. Bien dicen que se es tal cual las amistades y, como toda amistad peligrosa, termina asfixiando al pobre infeliz.

Es que a veces creo que tener el control no lo es todo, y es que se debe vivir predicando con el ejemplo, porque uno no vive pensando en que algún día morirá, sería difícil  sabiendo cuantos días  nos quedan, tal y como es difícil vivir queriendo controlarlo siempre todo. Bien dicen que el que ignora vive y muere contento.

Gracias a mi formación ultracatólica y a mi familia conservadora crecí haciendo las cosas a escondidas. Antonio fue mi mayor travesura a una edad en la que el sexo era tabú y tener enamorado un pecado, él fue mi  verdadero amor .

Antonio era la clase de chico que encajaba perfectamente conmigo pero que no era suficiente. No despertaba esa clase de deseo sexual que te alborota las hormonas pero sin duda era alguien con quien podías pasarte la vida entera conversando sobre toda clase de cosas. Había sido mi mejor amigo en una vida pasada y era mi complemento perfecto en la presente.

Ciertamente fue mi  verdadero amor pero no el primero. No se lo digan, él no lo sabe. Enrique fue un chico que conocí en un viaje al sur  poco antes de conocer a Antonio. Terminó conquistando mi corazón con tanta palabrería, musculo e insinuaciones de lo más ordinarias. Era rudo y pillo, un fulano que amaba coquetearla a cuanta chica se le cruzará, sin tener el más mínimo de respeto por los presentes.

Aun cuando estoy casi segura de que no me fue infiel con mi mejor amiga de turno mientras duró lo nuestro, algo en mi me dijo que no era el tipo de chico con el que yo quería que pasara algo más. Claro, a él no le pareció buena idea cuando le dije que dejáramos de vernos pero lo superó rápido, poco tiempo después, en la época en la que conocí a Antonio, supe que había embarazado a Natalia, mi quería mejor amiga de turno.

A lo mejor Antonio era el antónimo de Enrique, cual trauma del primer enamoradito pero, para mi, todo encajaba cuando Antonio y yo estabamos juntos, jugando a que el destino nos tenía preparado una vida juntos. Si tan solo yo hubiese sabido que lo amaba tanto quizás…quizás Antonio no estaría tan lejos de mi.

Si alguna vez alguien te dice que no te quise, que fui caprichosa y engreída por favor, no le creas. Tu siempre serás el amor de mi vida.

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